25
Aug 2026
Uso problemático del celular y apuestas en línea, especialmente ante su creciente normalización y fácil acceso desde dispositivos móviles
Uso problemático del celular y apuestas en línea, especialmente ante su creciente normalización y fácil acceso desde dispositivos móviles
Por Mg. Alejandra Najenson, Docente Investigadora de Medicina UMAX
El teléfono móvil se transformó en, quizás, el objeto más presente en la vida moderna. Concentra vínculos, trabajo, entretenimiento, información, compras, redes sociales, pagos, entre otras actividades que trascienden su objetivo comunicacional primigenio. El punto de inflexión puede ubicarse entre 2007 y 2008, con la expansión del smartphone y su ecosistema de aplicaciones, a partir de la aparición del primer iPhone en 2007 y del lanzamiento de la App Store en 2008, que abrió la etapa de las aplicaciones móviles masivas. Desde entonces, el teléfono móvil o celular dejó de ser un aparato externo para convertirse casi en una extensión del cuerpo. Luego de la pandemia, este proceso se profundizó, cuando el estudio, el trabajo, el ocio, los vínculos familiares, las compras y el acceso a servicios migraron masivamente a la pantalla. Dicha digitalización acelerada hizo del móvil una herramienta indispensable, pero también amplificó condiciones de vulnerabilidad asociadas a su uso excesivo, como son la alteración del descanso, la pérdida de paciencia, la ansiedad que produce el instantaneismo o la dificultad para regular ciertas conductas, entre otras.
Entre mayo y junio de 2026, la Universidad María Auxiliadora (UMAX) junto con la consultora ICA (Instituto de Comunicación y Arte) llevaron adelante una encuesta nacional con el objetivo de describir la situación de la población adulta paraguaya en materia de salud mental, hábitos de vida, consumo de sustancias psicoactivas y otras conductas potencialmente problemáticas. Se trató de un relevamiento que se aplicó a 1000 personas de 18 años o más, una muestra representativa de la población paraguaya. El cuestionario abarcó distintos temas, desde la prevalencia de uso de sustancias psicoactivas, riesgo de adicción, bienestar general, y psicológico. Asimismo, la universidad decidió incluir el uso intensivo de teléfonos móviles y el hábito de apostar por internet como conductas potencialmente perjudiciales, ya que la literatura señala que pueden afectar la salud mental, el descanso, los vínculos, la capacidad de autorregulación y generar un deterioro de la vida cotidiana.
En este último campo, la encuesta arrojó que 14,6% de la población adulta paraguaya alcanza un indicador indirecto de uso problemático del celular, mientras que el 36,0% señala que percibe en su entorno algún problema vinculado con el uso de dispositivos móviles. En cuanto a las apuestas en línea, 12,9% declaró haber apostado o gastado dinero en juegos online durante los últimos doce meses, y 7,5% presentó alguna señal de riesgo, como gasto mayor al previsto, dificultad para detenerse o algún otro problema derivado. Vale aclarar, no obstante, que estos datos son señales poblacionales de alerta, pero no deben ser leídos como diagnósticos clínicos de adicción digital o ludopatía.
Estos hallazgos cobran especial relevancia cuando se tiene en consideración que el celular redujo casi todas las barreras que antes separaban a una persona de ciertas conductas de riesgo. Por ejemplo, para apostar ya no hace falta trasladarse a un casino, pues hoy posibilidad está disponible en el bolsillo, a cualquier hora. En este sentido, la literatura internacional sobre apuestas online y apuestas deportivas desde smartphones advierte precisamente que el daño no proviene solo del acto de apostar, sino de la combinación entre acceso permanente, velocidad de operación, disponibilidad de dinero digital, estímulos promocionales, privacidad y menor fricción para detenerse. En ese contexto, la apuesta puede integrarse silenciosamente a la rutina diaria, convertirse en ludopatía y volverse más difícil de reconocer por la persona afectada y detectar por parte de su familia y/o su entorno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, en la misma línea, que las apuestas online son accesibles prácticamente desde cualquier lugar y a cualquier hora, y reconoce el trastorno por juego dentro de los trastornos debidos a conductas adictivas.
Algo similar ocurre con el uso del celular en general, ya que puede devenir uso problemático. La evidencia disponible recomienda evitar formulaciones alarmistas del tipo “el celular causa adicción”, pero sí muestra asociaciones consistentes entre uso problemático del smartphone, ansiedad, depresión, impulsividad, pérdida de concentración, mala calidad del sueño, soledad y dificultades de autorregulación. El problema no es el dispositivo en sí mismo, sino el tipo de relación que se establece con él y el entorno digital que habilita. Cuando la pantalla comienza a ser la respuesta automática al aburrimiento, al estrés, la búsqueda de gratificación o a la necesidad de validación, puede terminar organizando nuevas formas de dependencia cotidiana. En ese sentido, si bien el celular no es problemático por sí mismo, se ha convertido en una plataforma desde la cual distintas vulnerabilidades pueden afectar el bienestar de una persona.
En Paraguay ya existen antecedentes que permiten situar este tema como un campo emergente de investigación. Un estudio de 2022 en adolescentes reportó evidencia inicial sobre la relación entre ansiedad, redes sociales, internet y smartphone (Figueredo, Barrios et al.). Más recientemente, en 2025, un trabajo realizado entre universitarios analizó el uso problemático del teléfono móvil y planteó que fomentar habilidades digitales puede funcionar como un factor protector, al fortalecer la capacidad de uso consciente, crítico y regulado de la tecnología (Cáceres Troche, Boumadan et al.). Estos antecedentes muestran que el problema no es ajeno al país y lo correcto es que se aborde con información local.
Desde esta perspectiva, la encuesta UMAX/ICA busca ampliar la mirada sobre las adicciones y conductas de riesgo, subrayando que éstas no solo se expresan solamente en el consumo de sustancias psicoactivas ni en escenarios evidentes de deterioro de las condiciones de vida. También pueden aparecer en prácticas consideradas normales y, por eso, con baja percepción de riesgo. El celular, las apuestas en línea, el malestar psicológico, el sueño, el estrés, el aislamiento y el consumo de sustancias forman parte de una misma trama sociosanitaria que requiere de prevención.
Cabe mencionar que la encuesta UMAX/ICA se llevó adelante en el marco del Programa institucional IKATU, declarado de interés nacional por la Cámara de Senadores mediante la Declaración N.º 493 y por la Cámara de Diputados mediante la Declaración N.º 1766.
A través de IKATU, la Universidad María Auxiliadora se inscribe en el desafío de contribuir a la prevención y lucha contra las adicciones en Paraguay, desde una mirada amplia. Esto incluye las sustancias psicoactivas, pero también las mencionadas conductas potencialmente nocivas para el bienestar psicosocial.
Desde IKATU, UMAX involucra a tres funciones sustantivas que cumple como establecimiento de educación superior, docencia, investigación y extensión, incluyendo el cuarto pilar que caracteriza a esta casa de estudios, la Pastoral, promoviendo la producción de datos, la transmisión de conocimiento y la sensibilización social en desde una perspectiva multidisciplinaria, que incorpora los aspectos médicos y psicológicos, incluyendo también las condiciones sociales objetivas que favorecen la aparición de ciertas vulnerabilidades.

